Bajo Advertencia, las Seudo Víctimas de la “Censura”

En últimos días diversos canales y cuentas de redes sociales han sido bloqueados por desinformar a conciencia y estos mismos en su mayoría levantan la voz suplicando justicia para sanar la injusticia. Una sociedad sin reglas puede sucumbir ante el anarquismo, pero cuando se rompen las reglas a conciencia y luego uno desea victimizarse, las consecuencias son perversas.





Anotaciones del Programa:


A lo largo de esta semana cuentas de twitter y facebook han sido suspendidas o dadas de baja así como canales con cientos de miles de suscriptores en youtube. El motivo ha sido la difusión de material que menciona al COVID-19 y su relación con la instalación en Europa de las antenas de 5G.


Tras la suspensión de las cuentas diversas voces se han alzado en las mismas redes sociales en contra de “La Censura” realizada por estas empresas, en donde encontramos que muchos de estos usuarios, consumidores habituales de su contenido, reclaman la desaparición sin argumento extra a la del silencio generado, pero pocos son realmente conscientes de la situación o se dejan ir más fondo en los detalles.


Justamente la noticia que se viralizó por las diversas redes hacía una referencia general a que el COVID-19 estaba directamente relacionado con las antenas que proporcionarán el 5G. En alguna versiones se especificaba que en realidad la enfermedad era simplemente un mito para mantenernos encerrados y así poderlas instalar, mientras que otras versiones llegaban a insinuar ya fuera que las antenas eran las responsables de generar los síntomas del covid, hasta algunas que con argumentos un poco más sólidos relacionaban la radiación emitida por las antenas a la baja del sistema inmune de los humanos y así ser más propensos a enfermar de coronavirus.


En una primera etapa de la difusión de estas diversas teorías de conspiración no se generó ningún tipo de noticia, esta llegaría cuando en diversas regiones de Reino Unido pequeños grupos de ciudadanos acudirían a las zonas donde se habían instalado o supuestamente se habrían instalado dichas antenas y finalizó con la quema o derrumbe de las mismas, ahora sí permitiendo la viralización de la noticia.


Es aquí donde tenemos que colocar sobre la mesa una realidad que conocemos, pero casi siempre se pretende omitir. Los servicios de redes sociales y de internet NO SON GRATIS, e incluso para usarlos y poder ser creadores o simplemente consumidores existen inmensos legajos de términos y condiciones.


Empresas como Google, Facebook o Twitter (las principales involucradas en este escándalo de censura, mas no las únicas) siempre que creamos una cuenta nos invita a leer cientos de páginas en donde nos hablan sobre los términos, condiciones y sus políticas de privacidad. En ellas se detalla que ellos podrán acceder a nuestros datos, compartirlos con algunas empresas, e incluso rastrear con quienes tenemos interacción y también conocer sobre nuestros gustos e intereses. Por lo tanto de principio el precio que pagamos por su uso es nuestra información (datos personales, fotografías, videos, escritos e incluso nuestra geolocalización) y también el consumo de sus anuncios pagados por sus clientes.


Por otro lado estas empresas (G, Fb, Tw) nos dejan en claro que para poder ser usuarios debemos seguir ciertos códigos de comportamiento, lenguaje y también delimitan las temáticas que pueden ser tratadas en las mismas. Es aquí donde debemos recalcar que los servicios que ofrecen de forma “gratuita” en realidad es un escaparate para sus verdaderos clientes con los que tienen una relación comercial, y al hacerlo están también bajo la mira y responsabilidad legal de cada país en los cuales se puede acceder.


Muchas de las condiciones que se encuentran estarán derivada tanto por las leyes como también por las condiciones que sus propios clientes (anunciantes) imponen a los mismos. Es así que temas como sexualidad, armas, imágenes morbosas o simplemente polémicos muchas veces son rechazados o mal vistos por los clientes mientras que la mención o difusión de temas que pongan en riesgo los derechos de autor, racismo, discriminación o la seguridad nacional de una región serán vetados por las leyes.


Justamente con este último punto es donde la censura toma lugar, quizás la teoría de conspiración vinculando la crisis sanitaria y el desarrollo tecnológico en una primera instancia no ameritó el bloqueo por parte de las empresas, sin embargo cuando los actos de vandalismo, la destrucción de las torres de 5G, fue un llamado de atención por parte de los gobiernos hacia estas redes sociales, quienes legalmente se verían como cómplices o responsables de dichos daños a propiedad de gobiernos y/o empresas de continuar permitiendo su difusión.


Pero para ponerle una cereza al pastel y aumentar la polémica al respecto, estos canales silenciados junto con sus seguidores reclamaban que era una persecución personal ya que algunos otros hablaban de la misma noticia. Mas al colocar la lupa sobre la situación, la diferencia era más que notoria en cómo se manejaba la información, mientras que los canales que seguían hablando del tema informaban sobre estas teorías como pensamientos y reflexiones, los canales censurados declaraban como un hecho único y verdadero estas teorías y además hacían un llamado a la población para hacer lo posible y evitar la instalación de las antenas y así proteger su salud.


Es así que esta bandera de victimización por parte de los creadores de contenido de las redes sociales no es tal, y misma prueba es que la censura sobre la temática solamente estuvo enfocada hacia aquellos que llamaron a la acción social, hacia aquellos que infringieron las normas que ya habían sido anunciadas y aceptadas al crear una cuenta dentro de dicha red social.


¿Tienes más información que nos quieras compartir, sugerir alguna otra temática o simplemente ponerte en contacto con nosotros? No tardes más, que queremos escucharte.


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